Avisar de contenido inadecuado

Ave fenix

{
}

Fénix, el Fuego de la Reencarnación.

La Pseudomonarchia daemonius le atribuye sonoros títulos dinásticos, pero asegura también que sólo se manifiesta si es convocado por la voz de un niño. Sorprendente intuición de un mito al que no es ajena la sabiduría primordial que asiste al estado de inocencia.

Su nombre no es otro que el del pájaro egipcio, cuya esterilidad lo obligaba a incendiar su propio nido para renacer de las cenizas, metáfora en la que se ha querido ver el ciclo incesante del paso de los años.

Los chinos lo consideraron también infecundo pero hermafrodita y el taoísmolo llamó a su vez "Pájaro de cinabrio", nombre que los alquimistas recuperarían más tarde para aludir al sulfuro rojo de mercurio, elemento químico esencial en las transmutaciones. Por ese carácter de armonía cíclica y reencarnatoria, asociado a la falaz promesa de la inmortalidad, se le ha visto asimismo como síntesis emblemática del mito platónico, que el pseudo Dionisio interpretó como el esquivo sueño de la felicidad interminable. En la mitología griega, llevaron curiosamente este nombre el hermano de Europa, que no pudo recuperarla de los brazos de Zeus y acabó su vida como imprevisible fundador de Fenicia; y el discípulo ciego del centauro Quirón, cuya sensatez no consiguió aplacar la cólera de Aquiles.

Esta vasta y compleja telaraña de símbolos fue reducida por los demonólogos a una sospecha que acaso la sintetiza: para la mayoría de ellos, Fénix es el poeta por excelencia, ya que la lucidez de sus oráculos suele resultar incomprensible para sus lectores, que se extravían entre la belleza sutil que anida en sus palabras.

{
}
{
}

Deja tu comentario Ave fenix

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre