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ESTOS SON MIS PRINCIPIOS, SI NO LES GUSTAN TENGO OTROS

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   Julius Henry Marx era el cuarto hijo de Sam - Debo confesar que nací a una edad muy temprana , comentaría- un pésimo aunque voluntarioso sastre, y Minnie, frustrada artista de variedades, ambos emigrantes judíos alemanes que se habían conocido en Nueva York, donde se casaron y nacieron sus seis hijos - Mi madre adoraba a los niños y hubiera dado cualquier cosa porque yo lo fuera -. Tras unos duros comienzos recorriendo los más diversos teatros de Estados Unidos, los hermanos Marx llegan a Broadway. Para entonces Julius ya había adoptado el apodo que tomó de un gruñón personaje del cómic y en vez de pegarse el bigote postizo decide por comodidad pintárselo - No estoy seguro de cómo me convertí en comediante. Tal vez no lo sea, pero en cualquier caso me he ganado muy bien la vida durante años, haciéndome pasar por uno de ellos -.

        Animado por Charles Chaplin, quien, en un lujoso burdel, le sugiere pasar al cine, convence a sus hermanos para dar el salto al celuloide, convirtiendo los rodajes en caóticos manicomios llenos de brillante improvisación. Así, el considerado como mejor grupo cómico de la Historia del Cine protagonizó trece películas para la Paramount, Metro-Goldwyn-Mayer y R.K.O., además de varios cortos y participaciones menores en otras cintas. 

        Su líder natural, Groucho, intervino a título individual en algunas películas más, hizo programas de radio y televisión con gran éxito, escribió numerosos artículos, guiones, obras teatrales y dos libros autobiográficos - Leer mi biografía es tan estúpido como escribirla -, dejando en todas sus obras la impronta de su personal e inteligente humor. 

        Marcado por las penurias económicas de su infancia y juventud - Nuestra basura era la más pobre del vecindario - el ahorrativo Groucho logró reunir cierto capital que se evaporó con el crack de Wall Street, ocurrido en 1929 - La situación era tan mala que las palomas de Central Park echaban migas de pan a la gente -. El suceso le afectó de tal modo - Partiendo de la nada, he alcanzado las más altas cimas de la miseria - que desde entonces tuvo problemas de insominio, convirtiéndose en un peculiar tacaño. 

        Comentando aquel suceso, el siempre despreocupado Chico le dijo: 

        - Habría sido mejor que invirtieras el dinero en mujeres. Ahora tendrías lo mismo, pero habrías disfrutado muchísimo. 

        Mujeres… Esa fue quizás la mayor afición de Groucho. Se casó tres veces, con mujeres 11, 31 y 44 años más jovenes que él, divorciándose de todas ellas - Exceptuando las Navidades, no hay mayor timo que el matrimonio -. Tuvo múltiples aventuras amorosas, incluyendo a componentes del servicio doméstico (su segunda esposa le pilló besando a una y él se defendió con el argumento de que “sólo la susurraba en la boca”), algunas mantenidas con varias compañeras de reparto, actrices entre las que destacan Maureen O'Sullivan, la Jane de Tarzán y madre de Mia Farrow, Lucille Ball, Florence Rice, Thelma Todd, Marilyn Monroe, Carmen Miranda o Jane Russell. 

        Entre las conquistas que hizo no se encuentra su gran amiga Margaret Dumond, dama de la alta sociedad neoyorquina, educada en los mejores colegios europeos, y que nunca comprendió el humor de “aquel entrañable y disparatado Julius”, el hombre cuyas antológicas frases forman parte no sólo de la historia cinematográfica sino de la cultura popular.

        El incomparable Groucho, inspirador de Bugs Bunny según confesaba su creador, fue siempre un ávido lector - Mi educación es autoinfligida -, atento padre de sus tres hijos (nada modélicos por cierto), un magnífico repentizador, exhibiendo siempre aquel asombroso e inteligente humor, tierno feroz o sarcástico según las ocasiones, y un prolífico escritor de cartas, muchas conservadas en la Biblioteca del Congreso estadounidense, como las dirigidas a Jerry Lewis, T.S. Eliot, Howard Huges, Irving Berlin o al presidente Harry S. Truman. 

        Recibió numerosos premios y distinciones; a destacar el Óscar Honorífico de 1974 y la Legión de Honor francesa, dos años antes: 

        Me presentaré en el carnegie Hall con todas las entradas vendidas. Más tarde viajaré a Cannes, donde el gobierno francés quiere honrarme… Pero lo cambiaría todo por una erección, comentaba sarcástico. Para entonces mantenía una relación íntima con su secretaria, casi 50 años más joven, haciéndola su representante y administradora pese a la crueldad que demostró con él. 

        En el verano de 1977, a los 86 años, fue hospitalizado. El diagnóstico era grave, pero aun así no dejaba de bromear con las enfermeras - ¿Ponerme el termómetro para ver si tengo temperatura? Señorita, todo el mundo tiene temperatura - y con su nieto Arthur - Si vives mucho tiempo, acabas por envejecer -. Falleció poco después, el 19 de agosto, habiendo hecho una reiterada petición a sus amigos: 

        - No quiero que vayáis a mi funeral. Prefiero que busquéis un cine donde pongan una película de los hermanos Marx y os riáis mucho.

Años después, esas películas que les proporcionaron un lugar destacado en el corazón del público siguen siendo disfrutadas, especialmente las antológicas escenas de groucho, líder del grupo y considerado por los expertos como uno de los cinco mejores cómicos de la historia, enLos Hermanos Marx en el Oeste ¡Más madera! ) o la del camarote abarrotado de Una noche en la ópera , por solo poner un par de ejemplos. 

        Sin duda un genial Groucho, dentro y fuera de la pantalla, que hizo poner sobre su tumba: 

                           Perdonen que no me levante

 

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indiscutible libriano

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