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INTERESANTE

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"Tener vista de lince": Es una frase que no se refiere al animal, sino al rey Linceo, rey de Mesenia, antigua región de Grecia.

"Brillar por su ausencia": Deriva del funeral de Junia, hermana de Bruto y asesino de Cesar, el que, por razones obvias, faltó a la cita.

"Meterse en camisa de once varas": Viene de un método de adopción medieval, en el que el niño se metía, por una manga, dentro de una amplia camisa.

"Esto es Jauja": Viene de Perú, de una ciudad célebre por su fertilidad y limpieza de aire, que curaba milagrosamente a los enfermos.

"Dorar la píldora": Proviene de la antigua costumbre de mejorar el sabor de los comprimidos con elementos azucarados para su más agradable consumo.

"Vale lo que pesa": Viene de la costumbre de creer que el peso de un hombre en oro, plata o joyas tenía un significado místico.

"Saber donde le aprieta el zapato": Proviene de Plutarco, para referirse a la infidelidad de una mujer cuyo marido sufre en soledad el engaño.

"Poner los puntos sobre las ¡es": Fue una necesidad propia del siglo XVI, para no confundir la grafía "u" con la "i".

"Dar en el clavo": Deriva de un juego infantil medieval llamado "hito", muy similar al lanzamiento de aros por encima de un palo clavado en la tierra.

"¡Viva la Pepa!": Deriva de 1812 en España porque así se vivió la primera Constitución. Se le llamó así por la fecha: 19 de marzo, San José.

"Ponerse las botas": Deriva de que en la Antigüedad el calzado era distintivo de la clase social a la que se pertenecía. Las botas eran señal de riqueza.

"No dejar títere con cabeza": Proviene del capítulo en el que el Quijote arremete contra un teatro de títeres, destrozándolos con su espada.

"Dar la lata": Parece provenir de los segundos festejos nupciales de una viuda o viudo, en los que solía usarse instrumentos de percusión.

"No hay tu tía": Proviene de un antiguo ungüento, tut¡a o atut¡a, que se usaba para todo, por lo que era realmente dramático cuando faltaba.

"Pasar la noche en blanco": Proviene de una costumbre de la Caballería, en la que el novato debía pasar una noche sin dormir, vestido de blanco.

"El oro y el moro": Proviene de un rescate que el rey español exigió por un jefe árabe, al que el populacho creía no se liberaría, aún después del pago.

"Al freír será el reír": Provendría de un calderero que vendió una sartén rota: "Al freír será el reír". El cliente dijo: "Al contar será el llorar".

"Atar los bártulos": Proviene de un escritor medieval llamado Bartolo o Bartulo, cuyos libros se ataban por los estudiantes para llevarlos a clase.

"Se armó la gorda": Proviene de la Revolución Unionista española de 1868: los rumores de la gente referidos a una revuelta: la "Gloriosa".

"Hay moros en la costa": Proviene de una señal de alarma del Levante español, para anunciar las invasiones de los piratas berberiscos.

"Cargar con el sambenito": Viene de la costumbre de colocar un saco de lana a los penitentes, llamado "saco bendito", frase que derivó en "sambenito".

"Tener muchas ínfulas": Proviene a unas vendas que los sacerdotes paganos usaban en la cabeza, llamadas "ínfulas". Cuantas más se tenía, mejor.

"No saber ni j": Proviene de que en ciertas lenguas de Medio Oriente, esa letra es la más pequeña, por lo que la frase alude a la ignorancia.

"Llámale H": Se originó en el siglo XVI, cuando la gente dejó de pronunciarla como consonante y pasó a equivaler a "nada" o "da lo mismo".

"Levantar el muerto": Proviene de una ley medieval en la que un pueblo debía pagar una multa si se encontraba un cadáver dentro de sus límites.

"Hablar por boca de ganso": Proviene de "ganso", pero como "maestro, ayo", porque los discípulos solían repetir las enseñanzas casi de memoria.

"Mantenerse en sus trece": Parece provenir de la terquedad del antipapa Pedro de Luna, quien insistió en que lo reconocieran como el Papa Benedicto XIII.

"Tener muchos humos": Proviene de la costumbre romana de que los bustos de sus antepasados estuvieran cubiertos de humo, por el paso del tiempo.

"Picar muy alto": Proviene de una frase del rey español Felipe IV, que celoso de un conde, dijo a la reina: "El conde pica muy bien, pero pica muy alto".

"Atorrante": Proviene de unos caños que a principios del siglo XX existían en Barracas y cuya leyenda exterior decía: "A. Torrant, Construcciones".

Llamar "Croto": a los linyeras proviene de un dudoso homenaje a un ministro de la presidencia de Perón, de apellido Crotto.

"Chantapufi": Es un italianismo que viene de "cianta" (clavar) y "pufo" (clavo), haciendo alusión a la gente que sólo servía para esa actividad.

"Abrigar": En su sentido etimológico, está mal utilizado pues significa "Calentar con el calor del sol".

"Abrojo": Viene del latín "aperi oculos" (abre los ojos), una advertencia al que segaba un terreno para que se cuidara, precisamente, de los abrojos.

La expresión "El agua que rebalsó o rebasó el vaso", está mal usada. Utilícese "El agua rebosó el vaso".

"Banco": Como institución de crédito, deriva de la antigua costumbre renacentista de operar comercialmente en los bancos públicos de las plazas.

"Banana": No es, como suele creerse, una palabra americana sino africana. El nombre castellano es "plátano".

Aunque parezca extraño, las palabras "calabaza", "caparazón" y "galápago" parecen tener el mismo origen y significado: "cubierta de cáscara dura".

La palabra "perro" se empezó a utilizar por la necesidad de distinguir la hembra del macho, pues el término latino "can" no servía para ese fin.

"Cáncer": Como la enfermedad tan dolorosa, no deriva de "Cangrejo", como se cree, sino de un instrumento de tortura (kárkinos), parecido a una tenaza.

"Espalda": Deriva de "espátula", es decir, una pala para ser utilizada en diversas tareas. La comparación de sus formas dio origen al término.

La palabra "rifle" alude solamente a las armas cuyo caño interior está surcado de estrías. Es un despropósito llamar así a otro tipo de escopetas.

La primera realización comprobada de la palabra "tango" data del año 1836 con el significado de "reunión de negros" o "tambor para baile".

La palabra "murciélago", en su sentido original, no quiere decir otra cosa que "ratón ciego".

"Lindo": significaba hace tiempo "bueno, legítimo", y no bonito. Todavía hoy en algunas zonas de América se conserva ese sentido.

Si debiéramos ser estrictos, no debería permitirse que el verbo "impedir" sea usado para evitar algo físicamente, pues significa "atar los pies".

La expresión "mate cocido", como para beber en taza resulta incorrecta, ya que "mate" alude a la calabaza donde se toma esa infusión.

La palabra "planeta" significa literalmente "vagabundo", pues se refería al objeto celeste que se movía en contraste con las estrellas, siempre fijas.

"Pollo": No tenía antiguamente sólo el sentido de la cría de gallina, sino de cualquier animal. Por eso "pollino" como burro, posee igual origen.

La palabra "pomelo" no es ni americana, ni latina, ni española, ni francesa. Curiosamente es de origen inglés, tomada del holandés antiguo.

La palabra "silueta" deriva de Étienne de Silhouette, un ministro francés del Tesoro, haciendo alusión al paso efímero de esa persona por el cargo.

Sólo existe una palabra emparentada con el término "occidente" y todos sus derivados: "occiso", es decir "muerto", porque en Occidente se pone el sol.

Antes del año 1920, la palabra "piyama" no existía en nuestro vocabulario. Fue traída por la lengua inglesa a través del industan.

El término químico "culombio" que el público cree en homenaje a Colón, es en realidad un honor recibido por el físico francés Coulomb, del siglo XVIII.

La palabra "canguro" deriva de una pregunta del capitán Cook a un aborigen: "Qué es ese animal?" "Kangaroo", contestó aquel. O sea: "No lo sé".

La palabra "izquierdo", de origen vasco, se popularizó después de la creencia de que decir "siniestro" (izquierdo) traía mala suerte.

La palabra "bidet" proviene de un caballo pequeño de dificultosa montura, pues el jinete debía recoger las piernas para no apoyarlas en el piso.

La palabra "grotesco" deriva de "gruta", por unos dibujos exageradamente técnicos que fueron hallados en cuevas de Italia.

La palabra "panfleto", publicación breve, deriva de Pamphilus, un autor del siglo XII, cuyo nombre se deformó hasta dar con el término.

La palabra "gringo" se utilizó ya en 1615 en España para aludir al idioma griego como cosa incomprensible y extranjera.

"Llama": Deriva de una pregunta de los conquistadores españoles, que inquirían: "Cómo se llama?", y los indios repetían la última palabra.

La palabra "nariz" designaba anteriormente cada una de las ventanas nasales, y por eso se decía el plural "narices" y no "nariz", como ahora.

"No lo hizo nadie": Parece una doble negación, pero "nadie" designaba anteriormente a "personas nacidas", conque el sentido era otro.

La palabra "nicotina" existe en homenaje del ministro francés en Lisboa, Nicot, quien envió tabaco por primera vez a Francia en 1560.

La palabra "agonía" proviene del griego "agón", que significa "competencia", "lucha". Todavía perdura ese sentido en la palabra "antagonista".

La palabra "asesino" deriva del árabe "hashishin", secta fanática musulmana. Sus integrantes se drogaban con "hach¡s" y mataban por encargo.

La palabra "begonia" deriva de un Comisionado, Michel Begon, funcionario del rey Luis XIII, después de un relevamiento vegetal en Sto. Domingo.

"Venezuela": Fue llamada as¡ porque cuando fue descubierta por marinos que relacionaron los canales de Venecia con las islas de la costa avistada.

La planta "orquídea" debe su nombre a la semejanza de sus tubérculos con los testículos humanos (de "orkhís", testículo).

La palabra "seno" no describe, como se supone comúnmente, a los pechos femeninos, sino a la concavidad entre ellos.

La palabra "sobrino" indicaba antiguamente al hijo del primo, y no del hermano. Para éste el término correcto era "nepos".

"Gaceta": Parece ser un diminutivo de "gazza" (urraca), debido a la verbosidad mentirosa de estas aves, que hablan sin sentido.

Pese a su origen diferente, "golondrina" conservó su forma diminutiva (de "alondre") para distinguirse de "alondra", otro tipo de ave.

La palabra "gorila" deriva de uno de los viajes del fenicio Hannón (S V AC.) para designar a una tribu africana de cuerpos muy velludos.

Parece que el término "grillo", en su sentido de "cadenas", deriva del ruido que producía el metal en el piso, similar al canto de ese insecto.

Es más correcto escribir "quizá" que "quizás", pues el vocablo proviene del antiguo "quisabe", una alteración de "Quién sabe".

La primera vez que se pronunció la palabra "pingüino" en lengua castellana fue recién en el año 1619. Antes se decía "pájaro niño" o "pájaro bobo".

La palabra "pincel", aunque parezca extraño, tiene el mismo origen etimológico que el término "pene".

La palabra de origen árabe "rebato" designa en realidad un ataque contra los infieles. Sólo posteriormente tomó el sentido moderno de "apuro, susto".

La palabra "prolijo" designaba antiguamente algo "lento", y sólo en 1604 comenzó a utilizarse en su forma moderna de "cuidadoso en exceso".

En su sentido etimológico, para una persona es indiferente llamarse Amadeo o Teófilo: significan ambos "Amo a Dios".

La palabra "talante", de origen medieval, hacía mención al "talento" y no a la buena disposición de ánimo que refiere la idea moderna del término.

Contra los que algunos creen, "sufragar" es sólo votar por alguien. Quien vota en blanco, en realidad no sufraga.

Aunque parezca paradójico, la "s" de la palabra "sombra" (del latín "umbra") y sus derivados, proviene del vocablo "sol" y los propios.

La palabra "sopa" está mal utilizada cuando se la consume sin pan, pues significa "pedazo de pan empapado en un líquido".

La primera y antigua acepción de la palabra "mutilar" tenía el significado de "descornar" y, dialectalmente, de "cortar el pelo".

El significado exacto de la palabra "pigmeo", tomada del griego, es "grande como el puño", originada de la misma raíz etimológica.

La palabra "persona" deriva inicialmente de un vocablo etrusco que designaba una máscara de actor o un personaje teatral.

La palabra "payaso" llegó tan tarde al castellano como comienzos del siglo XIX y significaba, etimológicamente hablando, "saco de paja".

La palabra "patatús", que designa un súbito desmayo, es onomatopéyica, porque reproduce el ruido de la persona que cae inconsciente al piso.

El "pavo real" no se llama así por nobleza sino para distinguirlo del "Meleagris gallopavo", de América del Norte. El verdadero era el primero.

La palabra "pagano", con el significado de "no cristiano", deriva de "pagus"(campo): los campesinos que no cedían en sus creencias olímpicas.

La palabra "esotérico" surgió en la Antigüedad griega para designar la costumbre del filósofo Pitágoras, por enseñar detrás de una cortina (terós).

La palabra "fiasco" deriva de las piezas en vidrio falladas, confeccionadas por los artesanos venecianos, que las vendían como "fiasco" (frasco).

La palabra "imbécil" proviene del latín "in" y "baculum" (bastón), para designar inicialmente a aquellas personas que necesitan apoyo para moverse.

La palabra "trabajo", como podría suponerse, deriva de "trepalium", un instrumento de tortura utilizado antiguamente.

La palabra "eunuco" no designa a la persona castrada. Está tomada del griego "eune" (lecho) y "ekó" (yo guardo), es decir, guardián del lecho.

La palabra "eucalipto" deriva del griego "eu" (bueno) y "kaliptos" (oculto). El nombre hace mención a la forma en cápsula cerrada de su semilla.

El significado literal de la palabra "etcétera" es "y las demás cosas". Deriva del latín "et cetera", escrito separado.

 

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