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LOS OTROS VAMPIROS

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Los vampiros en Asiria y Babilonia.


Las características de los vampiros han ido cambiando con el tiempo, aunque algunas permanecen inalterables. 

A partir del Renacimiento se pensó que los vampiros eran una especie de cadáveres andantes, de No Vivos (o No Muertos) condenados a errar limitadamente en los asuntos humanos. Esta idea no era novedosa. Ya en la antigua Babilonia y Asiria se sostenía una especulación similar, aunque con matices diferentes y sin duda más interesantes.

Los pueblos de Asiria y Babilonia no creían que alguien pudiese convertirse en vampiro, es decir, morir y resurgir autónomamente comovampiro. De hecho, no había forma alguna de transformarse en vampiro. Era el vampiro quien se transformaba en humano.

Antiguamente se suponía que los vampiros eran criaturas demoníacas esencialmente inmateriales. Para operar sobre el mundo sensorial solo tenían una posibilidad: poseer un cadáver. En general las leyendas hablan de personas que han muerto recientemente, y no por mero capricho ontológico. Si uno desea encarnase en un vehículo apto para operar en el mundo corriente es deseable que éste no sea un manojo de huesos corruptos e inarticulados, sino un cuerpo degradado pero óptimo para movilizarse.

En Babilonia se suponía que estas "posesiones" eran algo más que intentos aislados de penetrar en nuestro ser, sino parte de una guerra en la cual los espíritus que fueron exiliados del universo material buscaban vengarse del hombre y de su creador. En este sentido, para que la blasfemia fuese aún más escandalosa, los vampiros normalmente elegían poseer el cuerpo de mujeres. 
 
Las primeras leyendas de súcubos provienen de esta región, algo que indudablemente no es casual.

Tanto en Asiria como en Babilonia se consideraba a la mujer como un objeto sagrado, es decir, un objeto con propiedades significativas, pero un objeto al fin. El ciclo femenino era estudiado y existían innumerables tabúes que pesaban sobre ella. Desoirlos significaba condenarse a la posesión de una entidad vampírica. 

Para mayor escándalo, estas mujeres-vampiro no tenían nada en común con las ávidas vampiresas del romanticismo; ya que su propósito excedía el mero placer personal de sobrepasar los límites de la muerte. Aquellas damas de locura solo se alimentaban de niños y de otras mujeres en orden de sostener la animación sobrenatural de los cadáveres que ocupaban.

Los tiempos han cambiado y los vampiros también. Aquella idea de "posesión vampírica" fue reemplazada por una noción de "infección"; del vampirismo como enfermedad infecciosa
 
En este último caso la idea es clara: vivir más allá de la muerte. En la antigüedad las cosas eran un poco más complejas. Aquellos vampiros asirios y babilónicos buscaban algo más: vivir en la muerte, ser en un estado de no existencia, en definitiva, persistir.


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