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sociedades secretas en alemania

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La sociedad Vril
Cuenta la leyenda que los miembros originales creían que podían vivir bajo la tierra y volar a lugares lejanos, impulsados por una extraña sustancia llamada VRIL, una sociedad secreta que se inició hace casi 100 años. También creían que algún día dominarían el mundo…. y estuvieron muy cerca. Este peligroso grupo estaba en el núcleo del partido nazi, y al igual que muchas sociedades secretas, sus vestigios, aún existen en la actualidad.
Por Silvia Buonamico
 
Las leyendas sobre sociedades secretas son aterradoras, pero a veces la realidad, puede ser aún más siniestra. Siempre existieron sociedades secretas, algunas buenas y otras no. La sociedad Vril es especialmente inquietante, ya que no eran gente de una orden fraternal amigable. La sociedad Vril fue la sociedad secreta alemana más misteriosa de la historia, se fundó antes de la Segunda Guerra Mundial y su influencia llega hasta nuestros días. Entre sus miembros se encuentran muchos personajes de la élite del partido nazi: como Herman Goring, Himmler e incluso Adolf Hitler. 

La sociedad Vril era un grupo secreto que quería dominar la raza aria. Antes de la aparición del nazismo, estos ocultistas Vril, trabajaban clandestinamente, haciendo lo imposible por alcanzar el poder ario. Sus actividades incluían desde asesinatos políticos, convocación de espíritus, hasta lo que hoy llamamos “orgías sexuales” y lo que era aún más siniestro: sacrificios humanos. Existen pocos registros, pero la información es de fuentes directas, y Michael Fitzerald (autor de “Storm troopers of Satan” ) es uno de los pocos que está dispuesto a narrar los secretos de la sociedad Vril. La sociedad Vril era un grupo de personas, que se unió a finales de la Primera Guerra Mundial y que incluiría a muchas de las personas que se destacarían en el partido nazi. Lo que hacía más extraña a esta sociedad que trabajaba en la clandestinidad, era su obsesión por una sustancia intangible o fuerza poderosa llamada Vril. Esta fuerza era la “energía universal”, podía lograrlo todo, todo el caudal de daño y de curación estaba dentro esta sustancia. Era similar al concepto indio del budana o el chino de CHI, que es la energía vital que corre a través de todos los seres humanos. La sociedad Vril, creía que podía acceder a esta energía y creían que el poder del Vril, podía utilizarse para obtener poder material, por eso lo buscaban desesperadamente. Theo Paijams (autor “The Vril society”) dedicó 25 años de su vida en Holanda para descubrir la verdad sobre la sociedad vril. Su investigación le dice que ciertos organismos en la Alemania nazi, buscaban desesperadamente esta energía. Por supuesto, para alcanzar ese poder sobrenatural, se requieren esfuerzos sobrenaturales. Buscando el poder del Vril a través de distintos medios, generalmente, eran prácticas de meditación, eran el “pilar de la mayoría de sus actividades”. Sin embargo, no meditaban para obtener paz interior. 
En teoría practicaban estas técnicas de meditación con el fin de estimular la fuerza del Vril en ellos mismos. Si era una fuerza que podría dominar el mundo,¿ no podrían hacer mucho más que la meditación esotérica para lograrlo? También estaban involucrados en lo que se podría llamar “magia sexual”. Hay muchas historias sobre magia sexual que tratan sobre brujas que utilizaban poderes sexuales. En este caso, la magia del sexo era para convocar el poder Vril, se llevaban a cabo ciertas prácticas sexuales en la sociedad Vril. Este método carnal para cosechar Vril, era sólo una excusa para intercambiar parejas. Eran “swingers”, el sexo grupal y la meditación distaban de ser algo maléfico. De hecho, eran muy populares entre otros grupos de la época, pero no eran los únicos rituales que impulsaban a la sociedad Vril. El lado más siniestro de esta sociedad, fue sin duda, su creencia (que se remonta a muchos miles de años) que sacrificar un niño pequeño daría más poder que cualquier otra cosa en una etapa de oscuridad; y eso es lo que hacían. Después de la Primera Guerra Mundial Baviera fue el hogar de muchos niños ilegítimos y huérfanos, niños cuya desaparición pasaría inadvertida. La leyenda cuenta que la energía Vril de un niño era la más concentrada y poderosa. Los niños se consideraban como puertas de enlace entre el mundo astral y el material, no así los adultos, en consecuencia, eran las víctimas ideales para hacer sacrificios humanos. Sacrificios humanos para conseguir energía intangible?. ¿ De dónde provenía esta idea para conseguir la fuerza Vril?. Se trataba de un concepto insólito que había sido tomado de una novela de ciencia ficción y se distorsionó. El concepto de Vril, fue presentado al público en 1871 en “LA RAZA VENIDERA” (The coming race) de Edward Bulwer Lytton. El libro describe una raza subterránea llamada Vrilla, que por supuesto tiene el dominio pleno de la fuerza Vril, y con ella pueden hacer cualquier cosa, una ciencia ficción que capturó una audiencia que se volvió firmemente creyente de la fuerza Vril. Esto se remonta a los orígenes de la ciencia ficción como fenómeno popular masivo. En 1871, la ciencia ficción era tan original, que algunos tomaban la novela como un hecho. Trata sobre un héroe que cayó en una grieta, y se encuentra con un mundo subterráneo habitado por una raza de seres superiores llamada Vrilla que viven allí y tienen acceso a una energía mágica, un fluído extraño llamado Vril. El Vril les da poder para hacer cualquier cosa, lo usan para curar y también para matar; pueden destruir a la humanidad en un abrir y cerrar de ojos y todo el que tuviera este poder, podría utilizarlo.
El protagonista descubre en el curso la novela que un niño podría utilizar Vril para destruir una ciudad entera. ¿Es posible que esta época de locura obsesiva y horror se deriva de una novela de ciencia ficción? La novela de Lytton, en muchos aspectos fue precursora de la ideología que condujo a la “SOLUCIÓN FINAL”. Esta raza superior que en el libro específicamente se vincula con la raza aria, puede manifestarse y controlar todo y es muy natural en Europa en particular. Luego de la devastación sufrida por la Primera Guerra Mundial, el pueblo alemán quería asociarse desesperadamente con esta raza superior. Tal vez nadie quería creer que esta ciencia ficción era “ficción”. El libro tiene al final una advertencia muy seria: “Estos guardianes subterráneos del Vril, podrían destruir la Humanidad. En caso de que emergieran y quisieran colonizar la superficie del planeta, sería nuestro fin”. 

La sociedad Vril, estaba dedicada conscientemente al servicio del mal y con su impacto en los fundadores del partido nazi, inculcaron esa maldad en la dirigencia mayor en lo que sería el régimen más maléfico del siglo XX.

La sociedad Vril estaba conformada por un grupo de alemanes y austríacos que decían que con esta fuerza vril en la naturaleza podrían conquistar, someter y gobernar el universo. 

Muchas fuentes indican que el nacimiento de la sociedad Vril tuvo lugar en 1918 en una reunión misteriosa, cerca de la ciudad bávara de Berchdesgarden, muy cerca de los hogares de algunos de los más malvados de la historia. Cuenta la leyenda que aquí en un albergue de montaña un selecto grupo de ocultistas y nacionalistas de muy alto rango, se reunían en secreto para crear un poderoso círculo llamado: “SOCIEDAD ALEMANA PARA LA METAFISICA”, también conocida como la “SOCIEDAD VRIL”. Fue fundada principalmente por dos personas. Rudolf Von Sebbottendoff, quien tenía participación activa en el movimiento ocultista fue masón, alquimista, y fundador de la anterior sociedad Thule, solía utilizar nombres falsos. Era hijo de un maquinista, pero se otorgó a sí mismo un título nobiliario. Para crear la sociedad Vril se unió a un hombre que influiría de manera siniestra en la historia del mundo: Dietrich Eckardt, quien tenía un arma maléfica: era adicto a la morfina y tenía una especie de poder hipnótico de persuasión antisemita. Fue el amigo más íntimo de Hitler entre 1918 y 1923, cuando falleció. Eckardt, creía que estaba allanando el camino para el “salvador” de Alemania. Él fue en muchos aspectos un “genio loco”, no es casual que pasara gran parte de su tiempo entrando y saliendo de instituciones mentales. Estaba maniáticamente obsesionado con el poder y se creía una especie de profeta. Escogió un nombre muy curioso: Juan Bautista (en la Biblia Juan el Bautista es quien allana el camino del verdadero mesías) fue también uno de los creadores del partido nazi. Eckardt, veía a Hitler como el mesías alemán, como “el hombre enviado para salvar al país”. Pero no era el único fundador Vril que sentía eso. La leyenda dice que estos dos hombres se unieron por medio de dos mujeres espiritistas quienes debían encontrar las verdades ocultas y cosechar el Vril. Era la época de oro del espiritismo: donde no sólo movían objetos, hacían temblar mesas, o levitaban, sino que también solían producir de sus cuerpos una sustancia llamada “ectoplasma”. Se dice que una de esas espiritistas anticipó al nuevo Mesías para los alemanes y que su nombre era: Adolf Hitler. Fue la sociedad Vril la que allanaba el camino para su próximo mesías. El próximo paso era asegurar su arma principal: el Vril. Ellos creían que el Vril les daría el poder. En dos años este grupo ocultista de alemanes nacionalistas, creció hasta convertirse en un círculo interno elitista del partido nazi. Muchos de los dirigentes principales, incluso el mismo Hitler, eran miembros de la sociedad Vril: 

1- El comandante Herman Göring conoció a la sociedad por 1920. 
2- Alfred Rosenberg (Ministro del Tercer Reich) quien consideraba que la raza aria era superior a todas las demás y creía que Jesús era ario, no judío. 
3- Rudolph Hess, autoridad del Führer, quien era increíblemente doblegado, creía todo: solía dormir con imanes bajo su cama para eliminar emanaciones nocivas 
4- Martin Borman declaró abiertamente su veneración a Satán y era muy categórico en exterminar al cristianismo y al judaísmo porque veía al cristianismo como una perversión judía. 
5- Adolf Hitler, líder del partido nazi, era por definición una persona siniestra. Utilizó el entusiasmo de este grupo ocultista para su ventaja, manipulaba a los miembros según lo consideraba oportuno. 

Ninguno de los miembros tenía un ápice de la crueldad de Hitler y en cierto sentido, de su inteligencia. Para Hitler la sociedad Vril y todo el fanatismo ocultista de la época era fundamentalmente un instrumento para llegar a la cima. Veía todo de manera consciente como un medio para un fin: que era transformar a Alemania y establecerse como su líder. Pero también tenía sus propias creencias ocultistas: a su juicio, creía que las fuerzas ocultas de los poderes del Vril eran reales. Muchos creen que su primera exposición ocultista ocurrió antes de la Primera Guerra Mundial cuando se reunió con un hombre llamado Lans Von Libenferst, quien era un espiritista obsesionado con el ocultismo ario. Se sabía que frecuentaba la ciudad donde los alemanes derrotaron a los romanos en el s. I. Inventó una nueva religión a la que llamó “ariosofía” e hizo públicas sus extrañas creencias en una revista llamada “Ostara” llena de enredos raciales y una filosofía ocultista extraña. 
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Comentarios sociedades secretas en alemania

un trabajo llevado a cabo con excelente material, gracias silvia buonamico
UNO QUE CREIA QUE PODIAMOS LLEGAR A LA ESTRATOSFERA Y DE ALLI EN MEDIA HORA A JAPON ERA LORD VOLDEMORT CONOCIDO VULGARMENTE COMO MENEN " EL INNOMBRABLE" PERO TODA ESTA GENTUZA ESTA UNIDA POR LAS MISMAS TARAS , Y LO BUENO DE TODO ESTO ES QUE COMONO APRENDEN NUNCA AL MENOS NOS PERMITEN APRENDER A NOSOTROS QUE PODEMOS CONTRA TODA LA BASURA QUE CARGAN EN SUS MISERABLES ALMAS

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