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VLAD

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Vlad el héroe, el vampiro, el extranjero

Tumba de Vlad III en la isla de Snagov, en Rumanía. | E.M.

Tumba de Vlad III en la isla de Snagov, en Rumanía. | E.M.

En 1897, el irlandés Bram Stoker publicó su novela 'Drácula' y liberó uno de los mitos más versátiles y explotados de la cultura occidental contemporánea. Su conde de Transilvania, el vampiro que ha visto asegurada su inmortalidad en tantas adaptaciones literarias, cinematográficas, teatrales o televisivas, estaba inspirado en el príncipe rumano Vlad III, un temible conquistador que, incluso antes de morir, ya había generado centenares de mitos e historias. En ellas se destacaba el sadismo y la crueldad de Vlad Drâculea (conocido popular y explícitamente como 'El Empalador') pero también su heroismo casi sobrenatural y su patriotismo vengativo.

Se han escrito multitud de ensayos sobre la novela de Stoker, sobre su personaje y sobre los temas que trascienden del ideario victoriano en el que fue concebida. A pesar de ello, Drácula nos sigue subyugando, aunque sea en el plano intelectual. Así lo constató Catalina Iliescu Gheroghiu durante uno de los cursos de verano que organizó en 2006 la Universidad de Alicante, de la que es profesora titular en el departamento de Traducción e Interpretación. Esta circunstancia animó a la institución académica a organizar un ciclo específico y más amplio, que ha tenido lugar esta semana en la capital alicantina. Aquí se han reunido catedráticos y expertos, que han ofrecido una visión diacrónica del personaje y de su genesis como mito vampírico, de la mano de la literatura gótica.

Grabado alusivo a Vlad III. | E.M.

Grabado alusivo a Vlad III. | E.M.

Uno de los asuntos abordados por Catalina Iliescu a lo largo de estas jornadas ha sido el conflicto generado a finales del siglo XX en Rumanía entre el universo vampírico inventado por Stoker y la arraigada tradición popular sobre Vlad III. "Es importante comprender que la novela era prácticamente desconocida por la población rumana durante el comunismo, una época en la que, además, se ensalzaban los valores patrióticos del príncipe Vlad quien, a pesar de ser un personaje controvertido, siempre ha sido descrito bajo una luz positiva por los rumanos a través de una extensa tradición literaria compuesta por epopeyas, novelas u obras de teatro en las que reconoce la crueldad del monarca, pero se justifica por sus deseos de justicia, en beneficio del país", indica la profesora.

Cuando el muro de Berlín y el régimen de Ceaucescu cayeron y la novela encontró de nuevo libre circulación en el país, el rechazo fue muy importante porque los rumanos consideraban una ofensa que un escritor hubiese caracterizado como un ser abominable a quien se considera uno de los fundadores de la patria. Iliescu subraya que, a pesar de los años y de la apertura del país, la reacción hacia la figura del vampiro sigue siendo muy hostil. "Con el fin del totalitarismo no ha habido un vuelco social para intentar sacar provecho de este mito, sino más bien todo lo contrario. Es cierto que el turismo se ha visto obligado a incluir la ruta por los escenarios donde supuestamente transcurre la novela (Drácula fue príncipe de Valaquia, no de Transilvania), pero oficialmente se lucha contra esta idea". Destaca cómo las autoridades rumanas se opusieron recientemente a la creación de 'Draculaland', un parque temático dedicado al universo creado por Stoker.

Catalina Iliescu profundiza también en cómo esta novela sorteó la censura durante los últimos coletazos de la dictadura y analiza las diferencias en la traducción que se hizo de la obra al rumano, respecto al original en inglés. Para dar "una vuelta de tuerca más", la filóloga apunta a una obra teatral de elevado carácter crítico y subversivo, que se representó durante las épocas de los 70 y los 80 en el país. Se trata de 'La tercera estaca', de Marin Sorescu, en la que se explotaba la faceta de déspota y tirano del príncipe Vlad para establecer una serie de analogías con la figura de Ceaucescu.

El miedo al extranjero

Otro interesante acercamiento es el que plantea el profesor titular del departamento de Filología Inglesa de la Universidad de Alicante John Douglas Sanderson, quien analiza las adaptaciones de Drácula al cine como un espejo de los temores sociales de cada época.

Según Douglas Sanderson, la novela de Bram Stoker surgió en un momento muy delicado para la supremacía del imperio británico, coincidiendo con el ocaso del colonialismo y el surgimiento de grandes potencias como Alemania Estados Unidos. En este sentido se comprende que la novela plantee a Drácula como la amenaza que llega desde el extranjero, un temor a la influencia de otras culturas. "Stoker crea este ser como una mezcla de razas que nace en algún lugar remoto de centroeuropa, presenta ese crisol como un símbolo de impurezasque irrumpe en Inglaterra", explica.

Bela Lugosi como Drácula. | E.M.

Bela Lugosi como Drácula. | E.M.

En su primera adaptación al cine norteamericano en 1939 (nueve años después del 'Nosferatu' de Murnau),Tod Browning contó con Bela Lugosi para interpretar al Drácula más famoso de todos los tiempos. Como todas las películas de terror producidas por la Universal en esos años, los seres malignos que aparecen en ellas son un reflejo de la incertidumbre y el pesimismo generado por el 'crack' de 1929. En esta cinta se explota, según el profesor de la UA, "el miedo al extranjero, el miedo al otro", así como la corrupción de la pureza sanguínea.

Lee, el Drácula de Hammer. | E.M.

Lee, el Drácula de Hammer. | E.M.

Más refinada es la versión que en 1958 hace la Hammer en 'Horror of Dracula', dirigida por Terence Fisher y con Christopher Lee como protagonista. En ella, la apariencia del conde Drácula es mucho más británica. "Es como si se subrayara que el extranjero ya se ha asentado entre nosotros y puede tener nuestra apariencia", indica John Sanderson. Señala además que, curiosamente, en esta versión la procedencia del monstruo es alemana, en clara referencia a la reciente pesadilla del nazismo, a pesar de que ya han pasado 13 años del final de la Segunda Guerra Mundial.

El Drácula de Coppola. | E.M.

El Drácula de Coppola. | E.M.

Por último, John Douglas Sanderson analiza la adaptación de Coppola, en la que ese miedo al otro se ha diluido. "La multiculturalidad de la época hace que el extranjero sea incluso un ser más atractivo, misterioso y sugerente". El perfil del personaje es mucho más romántico e incluso se justifica su naturaleza maligna. En opinión del profesor de la Universidad de Alicante, los temores a los que alude esta versión entroncan con las "consecuencias de la promiscuidad sexual, en concreto con la epidemia del Sida en una sociedad globalizada". Drácula, de quien conocemos por primera vez su punto de vista personal, "evita morder a su amada por temor a infectarla", concluye.

Junto a estos análisis, el ciclo de conferencias organizado por la Universidad de Alicante ha incluido proyecciones de diferentes versiones de Drácula y un acercamiento a la novela de Bram Stoker, a cargo del catedrático del departamento de Filología Inglesa de la UA,José Antonio Alvárez Amorós.

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Comentarios VLAD

EXCELENTE NOTA LA DE DANIEL MOLTO DE ALICANTE , MORGANA

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